Este artículo publicado por el Universal es la primera parte de una serie. No se tiene la fecha, pero tiene alrededor de cuarenta años. No obstante al leerlo, su vigencia nos hace caer en la eterna reflexión sobre los avances de nuestra sociedad, de nuestro mundo.

 

 

CONCEPTOS BASICOS DE LA PEDAGOGIA ACTUAL
Por Jesús MASTACHE ROMAN

PRIMERA PARTE

l. HUMANIZACION DE
LA ENSEÑANZA

La gran aspiración de nues-
tro mundo, el mundo actual,
puede formularse en estos
términos: humanización de
todas las condiciones que ro-
dean al individuo y a la so-
ciedad. Humanización del Es-
tado, de los gobernantes y
funcionarios, humanización
del hogar, humanización del
campo y de la fábrica, huma-
nización de la escuela, huma-
nización de la enseñanza. Se
deshumanizan los déspotas,
le deshumanizan las oligar-
quías, se deshumanizan los
misántropos, se deshumani-
zan los renegados.
Humanización del profesor,
de la escuela y de la ense-
ñ anza, significa respeto a la
dignidad humana, trato co-
medido a todos, especialmen-
te a los alumnos, planes y
programas de estudio, adap-
tados a sus peculiaridades si-
cobiológicas y sociales, aca-
tamiento a los principios de
la higiene m e n tal, conoci-
miento de los alumnos, mé-
todos de enseñanza a la al-
tura de nuestra época, ense-
ñ anza atractiva, eficiente y
científIca, maestros con acti-
tudes de genuinos educado-
res, preparados científicos,
moral, social y pedagógica-
mente,
La juventud tiene derecho
a una enseñanza científica,

técnica, social, ética y estéti- ~
ca de alta calidad. El profe-
sor que no la imparte con de-
coro e idoneidad la defrau-
da y defrauda al país. La ju-
ventud es la patria que se re-
nueva; la patria en futuro. El
que no tenga fe en la juven-
tud mexicana y que no sea
capaz de infundirle ideales
nobles y generosos, no debe
ser educador.
La formación de las nue-
vas generaciones y la forma-
ción de profesionales no de-
be ser tarea de practicones,
de improvisados, de apóstoles
bondadosos o de visionarios
ardientes, ni fundarse en
creencias y opiniones, en be-
llas declaraciones literarias,
programas demagógicos en
el empirismo vulgar. Con la
juventud de México no de-
ben hacerse ensayos precipi-
tados y absurdos. El proble-
ma es de tales dimensiones
que debe considerarse con ri-
gor científico y filosófico si
se quieren obtener soluciones
eficaces y hondas.
Yo leí, con amargura y des-
concierto, este testimonio do-
loroso, pero al fin instruc-
tivo:
" De los cuarenta y tantos
profesores que tuve en mi
aprendizaje universitario, de-
bo confesar que sólo dos me
acompañan constantemente.
iAh!, pero eso sí. Estos dos
los llevo prendidos en el cos-
tado... Cuando los invoco lo
hago con respeto, y con la

misma devoción que cuando
los veía entrar y salir de cla-
se hace más de veinticinco
años. Los llevo dentro del co-
razón. Los siento actuales.
No han envejecido un día.
Pero veamos:
¿ Me hicieron más profesio-
nal? ¡No!
¿ Me hicieron más médico?
¡ Tampoco!
¿ Pues entonces? ¡Me hicie-
ron más hombre!"
(A, Oriol Anguera)
En las escuelas superiores
debemos formar buenos pro-
fesionales, los mejores profe-
sionales; pero esto no basta.
Si nos limitamos a estos
deberes técnicos, nos expon-
dríamos a producir profesio-
nales de buen cuño, pero se-
rían insoportables; "serían
pedazos de hombres, con la
soberbia del hombre entero.
Un técnico eficiente, si sólo
es técnico, puede comportar-
se como un gorila".


2, CADA PROFESOR DE-
BE ENCARNAR UN TRIPLE
EDUCADOR: MAESTRO DE
ALGUNA (S) MATERIA (S)
MAESTRO DE MO RA L Y
MAESTRO DE CIVISMO.

Nuestro ambiente está lle-
no de bellacos: unos con tí-
lulo profesional, otros sin é1,
Cualquier pelafustán de mez-
clilla o de casimir se siente
con derecho a injuriar al más
próximo o de agredir de pa-
labra, y si pudiera de hecho,

el decoro de una dama o el
pudor de una niña.
Nos falta en masa excep-
tuando un por ciento reduci-
do, mucha educación, huma-
nización; nos falta humani-
zarnos. Nuestro ambiente está
saturado de pandilleros:
unos asaltan y se juegan el
pellejo; otros se hacen falde-
rillos de algún influyente pa-
ra poder medrar con impune-
dad. El pandillerismo se ubi-
ca comúnmente en las barria-
das sórdidas; pero también
en los juniors que asaltan
bancos, en los laboratorios
que explotan, en los médicos
sin escrúpulos, en los aboga-
dos tramposos, hasta en los
matrimonios por convenien-
cia, esto es, con significado
de operación comercial,
La educación no hace mi-
lagros, ¡Por supuesto! Pero
¡ puede contribuir a humani-.
zarnos Los estudiantes lle-
gan a las escuelas profesiona-
les no únicamente a capaci-
tarse científica y técnicamen-
te; es urgente sobre todo en
nuestro país, que al mismo
tiempo que adquieren ciencia
y técnica, conocimientos y
destrezas profesionales, tam-
bién sigan educándose. Quien
crea lo contrario no merece
la consideración de ser lla-
do maestro de jóvenes. El
hombre para que lo sea, ha
de ser humanizado, ha de ser
educado, Un hombre verda-
dero vale por cien técnicos;
sólo cuando el profesional se
inserta en el hombre logra
plenitud vital, social y moral.
Et educador auténtico debe
preocuparse por la formación
profesional, cívica, social, es-
tética y moral de sus alum-
nos; pero la mejor lección, 1a
más elocuente, la más conta-
giosa y penetrante, es la que
encarna en cada uno de sus
actos. Así como se afana en-
seña y cultiva la materia que
profesa, así como cuida la co-
rrecta expresión de sus alum-
nos, el español limpio, el es-
tilo pulcro, con el mismo cui-
dado, el mismo afecto y de-
voción debe cultivar la so-
ciabilidad, la convivencia, la
responsabilidad, la conducta
moral, el valor cívico, los
ideales elevados y generosos.
Ser profesor de alguna mate-
ria es fácil; contribuir a for-
mar hombres es un privilegio
y una misión que sólo pue-
den cumplir los maestros ge-
nerosos y dignos, dotados de
las cualidades que prodigan
sin regateos ni mezquindades.

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