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Obras

 
   
El Sentido Común y la Técnica Científica 1944*
(Sin portada disponible)
 
   
El Estudio Dirigido 1945

(Portada reconsrtuída)

Páginas: 134

Editorial: Bolívar, S. de R. L.

Localización:
371.30281
MAS.e
Biblioteca "Mtro. Luis Guevara Ramírez"
Dir. Gral. de Invest. Educativa
Fresno No. 15 Col. Santa Ma. la Ribera CP 06400
5329 7068 y 65

 

 

PROLOGO

Entre los diversos aspectos de la reforma escolar que en el presente año introdujo la Secretaría de Educación Pública, aparece “El Estudio Dirigido” como uno de los más prometedores.
Es una verdad que ya nadie discute el hecho de que numerosos escolares fracasan porque no saben estudiar. Ahora bien: existe una técnica de estudio que se ha integrado con las aportaciones de la pedagogía, la psicología, la higiene mental y otras ciencias auxiliares de la primera.
Sería un absurdo pensar siquiera que los alumnos de las escuelas primarias hasta las profesionales, conocen los fundamentos, los principios y las prácticas de esta técnica. Entre una persona que al estudiar emplea procedimientos técnicos y otra que lo hace empíricamente, existe tanta diferencia como el que cultiva la tierra valiéndose de la irrigación, abonos adecuados, maquinaria, etc. y el que trabaja con arado egipcio.
El estudio dirigido plantea al maestro responsabilidades técnicas que hasta hoy habían sido olvidadas a pesar de su carácter científico: que cada profesor no sólo se ocupe de su materia, sino que enseñe a estudiarla; que forme en sus alumnos los hábitos, destrezas y acritudes que caracterizan a los buenos estudiantes; que reduzca el número de fracasos; que ajuste su enseñanza a los requerimientos de toda técnica; adquisición de los mejores resultados en el menoir tiempo posible, ahorro de energías y empleo de los procedimientos y medios más adecuados.
Con el propósito de divulgar las soluciones que la pedagogía dado a los problemas acabados de enunciar, tuve el atrevimiento de redactar dos pequeños volúmenes, el primero de los cuales sale a la luz pública. Este ofrece los fundamentos científicos del estudio dirigido; el segundo, que aparecerá a principios del próximo año, con el título de “La Práctica del Estudio Dirigido” contendrá las normas y procedimientos precisos.
Grande será mi satisfacción si estas cuartillas mal escritas prestan alguna ayuda a los maestros de escuelas primarias, de segunda enseñanza y preparatorias. Personas calificadas en estos asuntos examinaron algunos capítulos de esta obra: estiman que su lectura también puede ser útil a los padres que se preocupen por el buen éxito de sus hijos.
Termino invocando la benevolencia de los lectores. Pues muchas deficiencias tengo que curar y mayor sabiduría que adquirir para convertirme en un amigo y consejero capaz.


Prof. Jesús MASTACHE ROMAN

El Libro de Texto - Técnica de su Manejo

1950

Páginas: 166

Editorial: iniciativa del autor

HOMENAJE
a la Comunidad Israelita de la Ciudad de México;
al señor Max Shein;
a las señoras Busia Kostov y Eugenia Hoffs.
A ustedes que están prestando generosos servicios a un importante sector de la adolescencia mexicana.

 

PROLOGO.

El libro desempeña una función de incalculable valor en la es- cuela y en el hogar, en el trabajo y en la recreación, en la profesión y en todos los aspectos de la actividad social, económica, política y cultural. El libro constituye uno de los más vigorosos soportes de nuestra civilización. ¡Guardémonos de volverla libresca!
Para que un instrumento se convierta en valioso auxiliar del hombre, es preciso saberlo manejar, es decir, operar eficientemente con él. De nada servirían un tomo, un microscopio o una brújula, si nadie supiera manejarlos.
Empero, el manejo de este instrumento portentoso que llamamos libro, tropieza con numerosas y arduas dificultades. Nada hay de exagerado en esta afirmación; tan sólo la comprensión de un párrafo encierra tantas dificultades como la resolución de un problema de matemáticas. En efecto, es preciso “escoger los elementos debidos de la situación y reunirlos convenientemente, dándoles además a cada uno la debida importancia. La mente es, como si dijéramos, asaltada a cada palabra del párrafo. Debe seleccionar, reprimir, suavizar, todo esto bajo la influencia del tema debido o del propósito o demanda".
Los libros de texto contienen además, gráficas, mapas, tablas estadísticas, cuadros cronológicos, problemas, ejercicios, asignaciones, pruebas, etc., etc. Es preciso, por lo tanto, vencer numerosas dificultades para obtener un eficaz aprovechamiento.
El presente volumen contiene los soluciones a los problemas que confrontan los lectores cuando estudian en los libros. Se propone, en consecuencia, servir a los maestros, a los padres y a los estudiantes, para que la enseñanza sea más eficaz, el aprendizaje más sólido y menor el número de fracasos. Si este libro contribuye a lograr tales propósitos, aunque sea en parte mínima, los esfuerzos y aspiraciones del autor quedarán satisfechos.

Ciudad de México, mayo de 1950.

Prof. JESUS MASTACHE ROMAN.

Doctorado de Pedagogía
Seminario de Planes y Programas de Estudio

1955

 

Dedicatoria

Páginas:

Editorial: Impresiones Modernas, S. A.

Dedicatoria: A Don Adolfo Ruiz Cortines, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Localización:
371.30281
MAS.e
Biblioteca "Mtro. Luis Guevara Ramírez"
Dir. Gral. de Invest. Educativa
Fresno No. 15 Col. Santa Ma. la Ribera CP 06400
5329 7068 y 65

 

PROLOGO

Duro y áspero como la roca de donde se extrae metal codiciado, es el lenguaje que se emplea en estas mal pergeñadas cuartillas. Lo anticipo desde luego para no defraudar a nadie; nada literario, dulce o divertido podrá encontrarse en ellas. Tampoco se proponen la cabal exposición de la especialidad que anuncia el título que exhiben. Constituyen una colección de guías de investigación para los aspirantes a Doctores en Pedagogía –algunos prefieren decir en Ciencias de la Educación- que además de los asuntos insinuados o francamente enunciados, contiene problemas, cuestionarios, aplicaciones y la explicación mínima de los espacios fundamentales de cada tema para que cada investigador los amplíe y profundice.
Esta modalidad se impone sobre mi criterio debido a las limitaciones económicas que todos los miembros del seminario sufrimos, especialmente los maestros postgraduados que asisten y participan en él. En efecto, son numerosas, costosas, escasas en nuestro medio, o bien desconocidas, las obras que cada uno debe consultar. Desde la segunda reunión me dirigí con crudo realismo a estos investigadores en formación cuando les dije: quien no tenga la fortaleza de espíritu para soportar y vencer la vicisitudes de la investigación científica, debe buscar un sitio donde encuentre menores incomodidades.
Tampoco han de faltarnos los censores gratuitos que con el espejismo de su verborrea traten de destruir los resultados de la honesta investigación logrados con el prolongado esfuerzo y largas horas robadas al sueño. Es justo el cargo que Lumberg les hace: “los practicones del arte de verbalizar tratarán de ridiculizar el sobrio trabajo científico.”
Anticiparé algunas objeciones que probablemente se formulen sobre mi modesto libro y que podrían consistir en afirmar que las guías de investigación que contiene están constituidas en su mayor parte por transcripciones de autoridades en la materia; que soy en consecuencia, un compilador mediocre. ¡Ah! y lo que es peor, un compilador fundamentalmente de investigadores norteamericanos; por lo tanto, un “yancófilo.”
Confieso en efecto mi pecado: las guías transcriben párrafos de autores norteamericanos en su mayoría; dichas citas acentúan los aspectos más importantes que los miembros del seminario deben investigar más celosamente. Son como las señales del sendero a recorrer. Hubiera sido más fácil para mí elaborar guías esquemáticas con los temas y bibliografía correspondientes para que cada estudiante las resolviera de acuerdo con su leal saber y entender y luego tamizarlas en discusión de simposio o bien con mis personales puntos de vista, lo que resultaría limitado e inconveniente para la jerarquía del doctorado que exige el estudio analítico y comparativo de las doctrinas, tendencias y técnicas más difundidas por lo menos. La modalidad adoptada fue ardua porque hubo la necesidad de acudir a decenas de obras especializadas para seleccionar los puntos de vista esenciales y señeros. Creo que hago uso de un derecho irrestricto al adoptar la modalidad que yo consideré adecuada; pero es justo dejar aclarado que las guías de referencia contienen también problemas, ejercicios, aplicaciones, cuestionarios, algunos ya resueltos con carácter de modelo o sugestión del trabajo a realizar, y sobre todo, nunca pierden de vista la realidad mexicana.
Vuelvo a mi pecado: numerosas fuentes son norteamericanas. ¿Soy un renegado de la mexicanidad? ¿Es condenable aprovechar los resultados de la investigación científica o la aplicación de técnicas eficaces cualesquiera que sean sus orígenes? ¿Ha de ser una afrenta utilizar la penicilina descubierta por un investigador inglés o el método estadístico de procedencia europea? Pero hay más aún: las obras en español que abordan el problema que aquí se estudia son extremadamente escasas. Cuánto agradecería a la persona que pudiera señalarme media docena de aquellas. Siempre acostumbramos en el simposio dar preferencia a los autores mexicanos cuando se apoyan en conocimientos e investigaciones sólidos; pero nuestra pobreza no ha permitido recoger maduros y prometedores frutos en todas las especialidades.
El trabajo del seminario que tengo a mi cargo ha sido arduo no sólo por lo ya señalado, sino porque la redacción de planes y programas de estudios implica una doctrina filosófica, social, psicológica y educativa, así como técnicas complejas y muy elaboradas. El presente volumen contiene fundamentalmente el aspecto doctrinario que tampoco faltará en la segunda parte, pero en menor proporción, ya que se propone exhibir las técnicas específicas de investigación y los productos que se habrán de integrar al contenido de los planes y programas de estudios. Aunque la décima guía ya se ocupa de la formulación de los objetivos de la educación, sólo se abordan los aspectos generales; la décima primera que será la inicial del segundo volumen, que también se ocupa del mismo tema, señala los procedimientos para redactarlas, lo que constituye una de las tareas más difíciles porque hay que principiar por establecer alguna doctrina filosófica de la educación. En el apéndice aparecen dos trabajos: uno elaborado colectivamente en el seno del seminario y otro cuyo autor es el joven profesor Jorge A. Esquivel González, quien hace comentarios de los métodos de trabajo que estamos empleando en el seminario y cuyas observaciones exigen atención.
Amo a México; lo he servido desde el humilde banquillo escolar; lo sigo sirviendo desde el escaño del doctorado. Seguiremos consultando a los especialistas; nos impregnaremos de su incansable espíritu de investigación, de sus doctrinas filosóficas y educativas, de sus operaciones y de sus técnicas. Esta búsqueda afanosa se propone la elaboración de una doctrina y de una técnica que tengan sabor mexicano, es decir, nutridas de las carencias de México para que puedan servirlo. Esta será la más grata satisfacción del autor y de sus colaboradores.

México, D. F., Enero de 1955.

Profr. Jesús Mastache Román

Didáctica General I

Primera Edición 1957
Quinta Edición 1966

 

Páginas: 266

Editorial: Herrero

 

PRÓLOGO


La Didáctica es un fenómeno universal; el autor de este volumen no la ha descubierto y menos aún creado. Afirmación tan simple no merece maliciosa expectación ni piadosa sonrisa. Quisiera, en efecto, que todo el libro estuviera tocado de sana sencillez. De lo único de que quizá pueda solazarse es del hecho de que tanto aquella parte de la Pedagogía como los didactas de gran estirpe se presentan al través del juicio de un maestro mexicano. En efecto, en las páginas que siguen, además de la doctrina didáctica y sus bases científicas y en ocasiones filosóficas, está presente el enjuiciamiento ponderado, pero de ninguna manera frío o rutinario, neutro o cobarde.
Grandes educadores y filósofos han repetido que la educación se propone la formación del hombre; que toda doctrina social, pedagógica o filosófica, desemboca en la imagen de un hombre y de una comunidad para una época y una ubicación concretas. ¿Cómo no había de estar presente la conciencia del educador mexicano en este inquietante episodio de gestación? Que lo está con todo el dramatismo del que lleva grabadas las luchas sociales de un pueblo que aspira a realizarse libre y soberanamente en armonía con todas las comunidades de la tierra igualmente respetuosas de los destinos nacionales.
Quien considere la Didáctica tan pura, tan plena de unción, tan alejada de las cotidianas preocupaciones que hasta intente desprenderla de la tierra ennegrecida por los yerros y afanes de los hombres para refugiarse en el reino sereno y eterno de la fe o de la filosofía, no debe contaminarse de las recias resonancias que recogen este volumen y los tres siguientes, de la permanente batalla que libra la Humanidad en torno a la formación del hombre.
Esta Didáctica General, cuya publicación se inicia con el presente volumen, contiene el curso que el autor explica en la Escuela Normal Superior de la ciudad de México; pero es algo más que un curso, porque aspira a ser un tratado; por tanto, los maestros que quieran utilizarla como texto deberán seleccionar los capítulos y darles la ordenación que más convenga a sus propósitos. Un texto no debe seguirse ciega o servilmente ni leerse del principio al fin, línea por línea.
Los anhelos del autor se verán satisfechos si esta obra, que estará constituida por varios volúmenes, proporciona a maestros y estudiantes de las escuelas superiores, que forman especialistas de la docencia, los materiales indispensables para la preparación del Curso de Didáctica General o cursos similares.
El autor agradece a Editorial Herrero, S. A., la generosa acogida que brindó a esta obra modesta y espera que el público aquilate el esfuerzo de los editores en este tipo de publicación, que con ser de utilidad para la educación superior del país, es poco atractiva como operación comercial.


EL AUTOR,
Profr. JESÚS MAST ACHE ROMÁN
México, D. F., mayo de 1962.

Didáctica General II Primera Edición 1957
Décima Tercera Edición 1980

 

Páginas: 278

Editorial: Herrero

 

PRÓLOGO

Es una grata satisfacción para el autor presentar el segundo volumen de su DIDÁCTICA GENERAL, que con tanta benevolencia acogieron los lectores de la materia. Sin embargo, está en deuda con ellos porque aun quedan fuera de los dos tomos, aspectos tan importantes como los Auxiliares Didácticos, el libro de Texto, la Tarea Escolar, los Planes y Programas de Estudio, la Estimación del Aprovechamiento y varios métodos didácticos.
Por limitaciones de espacio únicamente incluyó en el presente volumen tres métodos de enseñanza; esta circunstancia le obligó a iniciar la redacción del tercer tomo con la presentación de tres métodos más, para poner a la disposición de los maestros mexicanos de escuelas postprimarias buen número de métodos didácticos de probada eficiencia. Se confiesa, además, transgresor de una arraigada costumbre que consiste en presentar la teoría general del método y de los métodos didácticos en particular, sin aplicaciones específicas; el autor, en cambio, agrega a la presentación teórica, la aplicación consiguiente, de tal modo que revele objetivamente la estructura y dinámica de cada método, porque considera que el aprendizaje resulta así más eficaz, no obstante la amenaza o posibilidad de que pudiera creerse que ignora que las aplicaciones competen a la didáctica especial.
Una disputa tan vieja como la misma constitución de la didáctica, pero que adquirió matices exaltados en el siglo pasado y principios del presente, suele renacer con renovado ímpetu. Se trata de la querella metodismo-antimetodismo, a la que se concede la debida atención en el segundo y tercer capítulos. El grito de guerra actual del segundo término de esta antinomia resuena un tanto desolado en la altura pedagógica en que se encuentra la centuria que vivimos: ¡lecciones prefabricadas! Ningún método moderno puede confundirse con tal aberración, como no puede confundirse la arquitectura con las casas prefabricadas. No son los métodos, ni la ciencia de la construcción, los responsables de los modelos rígidos, sino la ignorancia de los mercaderes y su afán de lucro.
Ante la afirmación de Dieterwerg: "la fuerza del maestro radica en el método", y la respuesta de Schmieder: "el maestro hace el método", el autor expresó ante los maestros que acuden a este curso que la personalidad del educador es la que infunde fecundidad o aridez al método; pero que la ignorancia de los métodos didácticos revela pereza, impotencia y frivolidad intelectual. Cuando la personalidad es equilibrada y se dominan los métodos, se produce una creadora armonía entrambos.
El autor desea presentar públicamente sus excusas porque sin tener cualidades de polemista, adoptó un tono parecido en temas de injustificadas divergencias teóricas y prácticas, pero que repercuten de manera nociva en la aplicación real y cotidiana. También cree oportuno reiterar que los tres o cuatro volúmenes que contendrá la obra, constituirán un TRATADO DE DIDÁCTICA GENERAL en mil o mil doscientas páginas; por lo tanto, podrá contener el programa de estudios más exigente de la materia y mucho más.
Las dimensiones de la obra no permiten su estudio total durante un año, que es, comúnmente, el período asignado al Cursi de Didáctica General en las escuelas que preparan el magisterio postprimario y superior -Facultades de Pedagogía, Normales Superiores, Facultades de Filosofía y Letras. Los maestros de la especialidad que la adopten como texto, pueden seleccionar Ios diez o doce capítulos que consideren esenciales, o que el programa señale, e imprimirles la ordenación más eficaz para constituir el curso. En efecto, por razones que no se pueden expresar aquí, es dable que un curso de esta o cualquier materia de enseñanza se desarrolle en diez o doce unidades o capítulos.
El apéndice de este volumen está constituido por dos anexos: los objetivos de la enseñanza normal superior y los objetivos de la enseñanza preparatoria.
El autor se siente obligado a reiterar su agradecimiento al público que lee esta clase de libros y a pedirle disculpas por las inevitables deficiencias que seguramente encontrará.

EL AUTOR
JESÚS MASTACHE ROMÁN
México, D. F., abril de 1963.

Didáctica de la Historia 1966

 

 

Páginas: 325

Editorial: Herrero

PROLOGO


El presente volumen fue escrito con gran cariño por la enseñanza de la Historia. Durante su redacción, que exigió varios cientos de horas robadas al sueño y al descanso, no se apartaron de la mente del autor los maestros que la enseñan en las escuelas postprimarias y superiores. El esfuerzo realizado se inspiró en el deseo de servirlos con lealtad; comparte con ellos el cariño por los adolescentes, por los jóvenes y por la Historia. Enseñarla con idoneidad implica dominarla y dominar simultáneamente el conocimiento de la adolescencia y de los métodos didácticos de probada eficiencia.
La presente didáctica, como todas las de su género, alumbradas en cualquier país del mundo, hace énfasis en tales métodos, desde la lección breve, la unitaria, el estudio dirigido, el trabajo en equipo, la unidad de trabajo, el método de laboratorio, hasta el más reciente en materia de enseñanza: la dinámica de grupo y el método de discusi6n de grupo a los cuales se dedican los tres últimos capítulos. Entre las variantes susceptibles de aplicaci6n a la enseñanza de la Historia, se incluyeron el seminario, el simposio, la discusi6n panel y la técnica de corrillos.
No necesita encarecer la enseñanza correcta de la Historia desde este prólogo; la presente didáctica alienta esta preocupación en cada una de sus páginas. los propósitos de tal enseñanza no pueden reducirse a una erudición yerma y embrutecedora cuando éstos se limitan a la adquisición o memorización de nombres de personajes, hechos, lugares y fechas o bien a una información exuberante propia para conspiradores delirantes de café o comparsas que amenizan salones de belleza.
La enseñanza y el aprendizaje de la Historia cumplen propósitos importantes y fecundos, tales como los de pensar históricamente, favorecer la formación de actitudes e ideales, desenvolver la conciencia cívica del mexicano y otros de igual cuantía. Para cosechar tan importantes resultados no basta la erudición histórica de quien la enseña; los métodos de probada eficacia lo acondicionan para impartirla con acierto; pero el empleo de tales métodos reclama el conocimiento y la comprensión de su teoría y de sus principios, la adaptación a las condiciones docentes predominantes y la práctica, planeada, cuidadosa e inteligente.
Cierto desprecio por los métodos de enseñanza se deja traslucir entre no pocos profesores de historia. El autor les sugiere la lectura de las unidades segunda, cuarta y octava, e inmediatamente después la meditación intelectual honesta. Cada profesor de Historia debiera ser un experto y no un improvisado. Si no se la sabe enseñar, se la vuelve memorista y odiosa; se anulan su poder educativo y su fuerza para desenvolver algunos rasgos de la personalidad del estudiante; se la convierte en un arsenal de datos inconexos, a lo sumo para hacer gala de capacidad memorista y lucir un ingenio vanidoso y pedante.
Para evitar al lector cierta perplejidad, conviene que tenga presente que la mayor parte de las unidades se desarrollan de acuerdo con el siguiente esquema: datos previos, objetivos, importancia de la unidad, prueba de exploración, actividades, contenido teórico, prueba final y bibliografía.
La mayor parte de este volumen ha venido imprimiéndose en mimeógrafo a petición de muchos maestros de escuelas de enseñanza media, de escuelas normales superiores y de facultades de pedagogía donde ya figura como texto. Agradece la cálida acogida que le han dispensado y que corresponde con esta edición más completa.


Profr. Jesús Mastache Román.


México, D. F., marzo de 1966.

  * No confirmado
 
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