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Palabras pronunciadas por el

Prof. Antonio Sánchez Molina

en ocasión de la graduación de la Generación "Jesús Mastache Román" de Doctores en Pedagogía de la Normal Superior de la Ciudad de México.

   
Homenaje al Maestro
Jesús Mastache Román
ANTONIO SÁNCHEZ MOLlNA  
   
La generación de maestros "Lauro Aguirre" de la Escuela Nacional de Maestros, se siente estrechamente vinculada con la generación de doctores en Pedagogía "Jesús Mastache Román", de la Escuela Normal Superior, en esta ocasión franca, definitiva, en la que se tributa un homenaje de justo reconocimiento al eminente .pedagogo Jesús Mastache Román.

La realización de actos como el presente, son cada vez más escasos desde hace tiempo en nuestro medio en el país; y lo son en ocasión menor aún, los encaminados a rendir pleitesía a un maestro de escuela, a un educador cuya misión en la vida no fue otra que la de entregarse de lleno a la noble causa de la educación pública.
El motivo de esta irregularidad ética, acaso radique en la actitud profesional del propio magisterio que, empeñado sin tregua, hoy por hoy, más que infundir para siempre en la conciencia de sus discípulos, los valores universales característicos de una sociedad culta, se ocupa con exclusividad, por sistema, en colmar la mente de sus alumnos, sucesivamente, con el aprendizaje de la lectura, escritura, aritmética; de la biología, física, química, historia; de la economía, sociología, cibernética y tantas materias más, así a los niños en la escuela primaria. desde luego, como en las escuelas de segunda enseñanza en seguida, entre los adolescentes, y en las de bachilleres y de vocacional entre los jóvenes, más tarde.

Tan señalada irregularidad, debo expresar, fue advertida con profunda convicción por el maestro Jesús Mastache Román, cuando con la claridad y decisión que le fueron características –como aspiración suprema del mundo actual-, se pronunciara por "la humanización de todas las condiciones que rodean no solamente al individuo, sino sobre todo, a la sociedad",

El maestro Jesús Mastache Román dejó percibir, con sencillez y plenitud en sus escritos, en sus exposiciones en la cátedra y en su trato personal, la necesidad inaplazable de "humanizar desde las instituciones más altas hasta los establecimientos más modestos; desde los funcionarios más encumbrados, hasta los ciudadanos más humildes; humanizar al Estado con sus leyes, gobernantes y funcionarios; humanizar las fábricas con sus patrones y obreros; humanizar la campiña con sus habitantes ricos y pobres; humanizar el hogar, con los padres de familia y sus hijos; humanizar a los profesionales de todas las carreras, a los técnicos de todas las ocupaciones, a los maestros y alumnos, a todos, con la aspiración suprema" -reiteraba el maestro Mastache Román- de encauzárseles por la senda del “respeto a la dignidad humana, por el trato comedido para todos" ...y "para realizar el ejercicio permanente de la justicia entre los hombres y la sociedad".
Dentro de este generoso propósito de humanización, el maestro Mastache Román pugnó, asimismo, con invariable empeño, porque "egresaran de las escuelas normales auténticos maestros, con actitudes de genuinos educadores preparados científica, moral, social y pedagógicamente". Estimó con vehemencia, igualmente, que "la juventud tiene derecho a una enseñanza científica, técnica, social, ética y estética de alta calidad". Consideró siempre que "la juventud es la patria que se renueva, la patria en futuro". Y proclamaba pleno de convicción: "el que no tenga fe en la juventud .y que no sea capaz de infundirle ideales nobles y generosos, no debe ser educador". Cuántas veces dentro y fuera del aula, de viva voz y por escrito se le escuchó y se le vio llevar a la práctica pensamientos como los expuestos.

Como maestro genuino, Jesús Mastache Román se preocupó invariablemente por formar hombres auténticos, hombres cabales, hombres plenos de humanidad. Consideró con certeza y amplitud, dicho sea como siempre, con su propia convicción escrita, "el hombre es la. persona, digna, recta, moral, esforzada, diligente, íntegra, laboriosa, comprensiva, libre, rebelde a todas .las injusticias, reflexiva, solidaria con sus semejantes, bondadosa, serena, responsable, dueña de ideales positivos"; cualidades que podrán apreciarse múltiples sí; pero reales que él mismo apuntara con firmeza y que siempre trató de inculcar entre sus alumnos y difundir mediante sus impresos.

Varias plantas de maestros, especialmente de .las escuelas secundarias 13 y 15 en cl Distrito Federal, de las que sucesivamente fuera director, recuerdan reconocidas, a Jesús Mastache Román como maestro preclaro que desempeñó, como de desempeñara todos los actos de su vida, con marcado celo, firme honestidad, inmutable cumplimiento, señalada capacidad docente y administrativa, justo compañerismo, ejemplar sentido dc responsabilidad. Valga decir: se le recuerda objetiva y personalmente como maestro que actuaba como pensaba, como humanista que, lejos de verbalizar, ponía en práctica sus convicciones.

Entre sus compañeros y entre sus discípulos el maestro Mastache Román supo forjar ideales, sembrar inquietudes generosas en bien de México, en bien de la humanidad cuando, entre otras afirmaciones manifestara pleno de convencimiento: "La formación de las nuevas generaciones y la formación de profesionales no debe ser tarea de practicantes, de improvisados, de apóstoles bondadosos de visionarios ardientes, ni fundarse en creencias u opiniones, en bellas declaraciones literarias o en el empirismo vulgar". Al respecto quepa considerar, sin halagos y sin prejuicios, sino con sincero y positivo optimismo, que la realización de esta tarea cada vez alcanza ahora horizontes más amplios y definidos con la integración ya inaplazable de legiones de estudiosos de las ciencias de la educación, como son los doctores en pedagogía.

Las enseñanzas del maestro Jesús Mastache Román, como las de los grandes educadores, así de México como del mundo, son inmarcesibles en el decurso de los tiempos, en la raíz de toda ideología, en el espíritu de toda sociedad sana.

Originario de Iguala de la Independencia, Estado de Guerrero, se formó maestro en nuestra escuela mater; se forjó educador en los establecimientos de primera y segunda enseñanza de México, y legó a la posteridad cerca de una decena de obras pedagógicas de inexcusable vigencia, de probada validez.

.La Generación de Maestros "Lauro Aguirie", de la cual fue miembro distinguido, al rendirle en esta vez primera, un tributo sincero de admiración y respeto, hace votos porque sus enseñanzas alcancen cada vez sus mejores metas.